Las últimas noticias nos dan la sensación de que nos hemos olvidado demasiado rápido de la incertidumbre y el sufrimiento ocasionado por la COVID.

Sin embargo, algo sí ha calado hondo en la sociedad. El confinamiento ocasionado por el COVID-19 ha acelerado la adopción digital como ningún otro proyecto lo había logrado antes. Estos 5 meses de pandemia hemos avanzado más que los últimos 5 años en el uso de la tecnología para trabajar y mantenernos conectados.

Ahora que parece que esta “nueva normalidad” será la normalidad (a secas), es el momento de adaptarse, hacer cambios y pensar a largo plazo en tu bodega.

Las cifras hablan de casi 700.000 nuevos “compradores digitales” en España. ¿Cómo piensas satisfacer esas necesidades digitales de los nuevos clientes?

El objetivo de este post es que conozcas cuáles son esas necesidades de los consumidores para que prepares a tu bodega para el futuro.

Veamos los hábitos digitales más importantes que han surgido hasta el momento y cómo puedes adaptarte a esta nueva normalidad.

Los datos desde diferentes fuentes demuestran que los consumidores usan cada vez más Internet (+30% aproximadamente). Algo normal teniendo en cuenta que ha sido la única manera de conectar con personas y empresas.

Compraremos más online

Lo más seguro es que la cantidad de visitas a las tiendas físicas tardará mucho en volver a la normalidad.

Las tiendas, espacios de ocio y restaurantes, tardarán un tiempo en tener la misma cantidad de visitantes que antes del confinamiento. Eso, si es que algún día vuelven a esos números…

Durante el confinamiento estricto, las compras online se han duplicado en todo el mundo. En España, el promedio de crecimiento de las compras online aumentó casi un 30 %. En el caso del vino las ventas online llegaron casi a niveles de Navidades con aumentos de casi un 200%.

Peeero, aquí hay que poner un matiz: ¿cuántas de estas ventas se realizaron directamente desde las tiendas de las bodegas y cuántas desde marketplaces? Déjame que no mantenga el secreto mucho tiempo. Muy pocas de esas ventas se las llevaron los productores. Al no tener sus tiendas online listas, la única posibilidad de venta fue acudir a estos canales. Muy útiles en la fase de visibilidad, pero que nunca deberían ser el Plan A de venta.

Adaptación a la nueva realidad

Ante esta situación, tendremos que ya mismo, pensar en qué ventajas de todo esto puede aprovechar tu bodega.
Acciones como “catas virtuales” con envío previo del vino, “clases online” sobre conocimientos básicos sobre el mundo del vino, sorteos de “visitas personales” o con aforo limitadísimo y exclusivo… Son muchas las ideas que se pueden poner en marcha, pero la más importante es tener ya mismo (si no la tienes) tu tienda online propia. Hay posibilidades para todos los bolsillos a partir de 1000€ con Shopify, por lo que la traba del presupuesto invertido ya no es excusa.

Además, los costes de la publicidad online siguen bajos (todavía), por lo que es un buen momento para entrar de lleno en este mundo y comenzar a promocionar de manera estratégica tus vinos.

Ubicaciones especiales en medios especializados a partir de RTB o Social Ads, son muy buenas alternativas que se pueden poner en marcha con muy pocos euros.

Debido a todos estos cambios, los usuarios ya no esperan sólo poder comprar online, sino que quieren hacerlo de manera fácil, desde el móvil y con una entrega en su domicilio que cierre el círculo de una experiencia única y magnífica.

Por eso, todas las bodegas, sean del tamaño que sean, deben acelerar la adopción digital, aprovechar las ventajas de la tecnología y convertir sus operaciones para llegar a sus potenciales clientes en todo momento y ofrecerles la experiencia que esperan.