Ten clara una cosa: lo primero que verán de tu vino es la etiqueta. Pese a que toda la vida nos han enseñado a no juzgar un libro por su portada, lo sentimos, pero esto será lo que ocurra en muchas ocasiones con tus vinos.

La importancia de un buen diseño de etiquetas es fundamental, es la “ropa” que viste a tu botella de vino y, por lo tanto, lo primero que llamará la atención, o no, de tus productos. Su diseño e imagen serán factores que influirán de manera decisiva en la elección de compra del cliente, especialmente si acabas de lanzar tu vino al mercado o en el caso de que no conozcan tu marca. Así, tendrás que conseguir que el cliente fije sus ojos sobre tu botella entre una amplia oferta de vinos similares entre los que elegir. He ahí el reto.

Puedes destacar por muchos aspectos diferentes –sencillez, originalidad, estilo, creatividad, colorido…-. Pero, tranquilo, no tienes por qué sobresalir en todos sino que debes buscar el diseño que mejor se adapte a tus productos e imagen de marca. Y ante tal surtido de posibilidades te proponemos una serie de consejos prácticos sobre cómo acertar con un buen diseño del etiquetado de tus vinos.

Por qué es importante el etiquetado de vino

Muchas veces las compras se realizan por la apariencia del producto. Y esto mismo pasa en el mundo del vino. El consumidor que no conozca tu bodega y vino tendrá en cuenta su etiqueta y la descripción que en ella encuentre para tomar su decisión final sobre la compra. Por lo tanto, el valor de la estética del etiquetado es muy alto y será un elemento muy importante dentro de la estrategia de marketing digital de tus vinos.

Claves a la hora de diseñar las etiquetas del vino

  1. Reflejo de la identidad de tu marca. No se trata solo de poner el nombre de tu vino en la etiqueta, sino de conseguir que transmita la esencia del producto. La etiqueta tiene que formar parte del branding de tu marca y, de esta forma, reflejar la naturaleza de tu marca, tu historia, tu imagen, tus colores y el mensaje que hayas determinado en tu estrategia de marca.
  2. Sorprende al consumidor. Conseguir llamar su atención y generar ciertas sensaciones en el consumidor con echar un simple vistazo a tu botella será clave. Trata de arriesgar con el diseño para que el cliente encuentre algo que no se espera. Esto hará que te diferencies del resto.
  3. Crea algo identificativo, que se recuerde. Hacer algo original y creativo para el etiquetado de tus vinos hará que el consumidor recuerde tus botellas más fácilmente. Así, las buscará e identificará rápidamente en otras ocasiones.
  4. Diseña para tu target. No servirá de nada que hagas un diseño perfecto, pero que no se identifique con tu público objetivo. No será lo mismo, por ejemplo, dirigirse a un público “millennial”, que se fija más en el diseño, la artesanía, lo ecológico y lo transgresor; que a consumidores “sénior”, que pueden sentirse más identificados con líneas de diseño clásicas y tradicionales. Enfócate en tu cliente ideal a la hora de diseñar el etiquetado de tus vinos.
  5. Espacio limitado, aprovéchalo. Es tu carta de presentación. No pierdas espacio en tu botella en descripciones que no tienen que ver con la esencia del vino que que lleva dentro. Aprovecha la etiqueta para diferenciar tu vino y bodega del resto de competidores y habla de las sensaciones que va a encontrar el cliente cuando lo abra y lo pruebe.
  6. Apuesta por la diferenciación según el mercado. Es importante saber que no todos los mercados son iguales. Por eso, si exportas tus vinos a otros países, será una buena idea hacer diferentes etiquetas para un mismo producto dependiendo del mercado al que te dirijas.
  7. Cuida la calidad y el tipo de etiqueta. Recuerda que, además de ser acorde con el vino que viste, esta debe ser resistente y que soporte la humedad, las diferentes temperaturas, etc.
  8. Datos clave para leer en la botella. El diseño no está reñido con la información y habrá ciertos datos que no podrán faltar en la etiqueta para que el cliente pueda saber qué está comprando y si es de su gusto: año de cosecha, variedad de uva, denominación de origen, nombre del productor, cantidad de vino que contiene la botella y la graduación alcohólica, entre otros datos posibles.
  9. No trates de copiar a tu competidor. Por muy grande que sea su éxito en el mercado, jamás trates de copiar su diseño. Trata de encontrar tu foco: tu propia historia, y de crear algo único e irrepetible.
  10. ¿Cuándo debes cambiar la etiqueta de tu vino? Si tienes constancia de que tus ventas han bajado, hacer un rediseño de tu marca y etiquetado de las botellas será un impulso para tu imagen y para que se vuelva a hablar de tu bodega.

 

8 ejemplos de un buen diseño de etiquetas de vino

En base a las diez claves que te hemos comentado un poco más arriba en el post, te dejamos una serie de ejemplos de un buen diseño de etiqueta de vino:

Laltre 2012 (Bodega Lagravera)

Apuesta por un juego visual que reta a nuestra mente, ¿qué ves en la imagen?. Sin duda, no será una etiqueta que te deje indiferente.

imagen del diseño de la etiqueta del vino laltre 2012
Vino Laltre 2012 (Bodega Lagravera).

Vino 8º rosado (Bodega Lar de Maía)

Un buen ejemplo de sencillez, elegancia y originalidad en el etiquetado. El diseño es de Javier Garduño.

imagen del diseño de la etiqueta del vino 8º rosado
Vino 8º rosado (Bodega Lar de Maía)
imagen del detalle en el cuello de la botella del vino 8º de Lar de Maía
Detalle del cuello de botella, con nota de cata, del vino 8º de Lar de Maía.

Indalia (Bodega Pagos de Indalia)

Una etiqueta en la que la ilustración, tipografía y acabados aportan tradición y personalidad al vino. Es un diseño de JohnAppleman.

imagen del diseño de la etiqueta del vino Indalia
Vino Indalia (Bodega Pagos de Indalia).

Vino Hold and Hollo

La etiqueta de este vino, diseñada por Örsi Juhász, es una gran aportación de originalidad y nuevas texturas al mundo del etiquetado del vino.

imagen del diseño de la etiqueta del vino Hold and Hollo
Vino Hold and Hollo.

El Vino Cabernet Sauvignon Tinta Roja y Just Fucking Good Wine

El vino Tinta Rioja con diseño de David Thomas, y el Just fucking good wine, de Bodegas Neleman y diseño de Gregorio Design, son dos buenos ejemplos de etiquetas con una tipografía más provocativa y dinámica y un diseño más joven y llamativo.

imagen del diseño de la etiqueta del vino tinta roja
Vino Cabernet Sauvignon Tinta Roja.
imagen del diseño de la etiqueta del vino just fucking good wine
Vino Just fucking good wine, de Bodegas Neleman.

Vinos Siete Pecados

Con una D.O. Rioja es un diseño de Sidecar Design. Cada una de las botellas hace referencia a los siete pecados capitales: Ira, avaricia, lujuria, envidia, soberbia, gula y pereza. Una genialidad creativa y de marketing en el mundo del vino.

imagen del diseño de las etiquetas de los vinos siete pecados
Vinos Siete Pecados. (D.O. Rioja).

Vino Habla y Vino Nuat

Dos ejemplos de diseños minimalistas que enamoran. Sin necesidad de artilugios. Son el Vino Habla  (Bodegas Habla) (arriba) y el Vino Nuat (debajo) (Bodegas Abadal), un diseño del estudio de Claret Serrahima: Clase BCN.

imagen del diseño de la etiqueta del vino habla
Vino Habla  (Bodegas Habla).
imagen del diseño de la etiqueta del vino Nuat
Vino Nuat, de Bodegas Abadal.

Vino Llavors Blanc

En el lado opuesto se encuentra este innovador diseño de etiqueta. Es el vino Llavors Blanc, de la Bodega La Vinyeta. Se trata de una etiqueta inspirada en la literatura y que incluye dentro del texto el propio nombre del vino.

imagen de la etiqueta del vino Llavors Blanc
Llavors Blanc, de la Bodega La Vinyeta.

 

Estos son solo algunos inspiradores ejemplos; diseños creativos y con personalidad que no dejan indiferente a nadie. Ahora es el turno de que pongas en marcha toda tu maquinaria de creación porque, ¡recuerda!, el diseño del etiquetado de tu vino puede ser determinante a la hora de que el usuario decida realizar una compra.

Tómate el tiempo necesario y rodéate de un buen equipo de diseño. Y cuando encuentres ese buen diseño de etiqueta de vino acertado, ¡¡no lo cambies!!, al menos, mientras te siga funcionando.